Consejos para cuidar y mantener tus libros en perfectas condiciones

No hay nada más satisfactorio para un amante de la lectura que tener sus libros en perfecto estado. Los libros son de los bienes materiales más preciados que una persona puede tener, pues ocupan lugares importantes de nuestra vida. Para ello basta con seguir la serie de consejos que te traemos para evitar el deterioro de tus libros y que luzcan el mayor tiempo posible como cuando los compraste. 


Aunque algunas recomendaciones te puedan parecer exageradas, no está de más tenerlas en cuenta y practicarlas para tener una conservación correcta. Aunque tu seas el único amante de la lectura en tu casa, es importante mostrar que para ti son importantes y que tus pasiones deben ser respetadas de igual modo que tú lo haces con sus cosas. 

1. Polvo 

Con el paso del tiempo los libros suelen estar en un mismo lugar si es que no están en uso, logrando una acumulación de polvo entre los libros, haciendo que sus partículas oxiden el libro, e incluso en algunas ocasiones puedes encontrar huevos de insectos. 


Los libros también necesitan un respiro, por lo que te aconsejamos que ventiles el lugar donde los tengas para renovar el aire. También te recomendamos que con un plumero, tu aspiradora o un paño seco limpia uno por uno pasándolo por las portadas y por las cubiertas. No está de más que le des una hojeada al libro para evitar que el polvo se quede en las hojas.

2. No expongas tus libros a cambios en el ambiente

Como todo en la vida debe tener un balance, también la vida y temperatura de tus libros. Un exceso de humedad en tus libros provocará que las páginas se ondulen y se deformen. Por el contrario, la sequedad extrema en el ambiente donde guardes los libros provocará que el papel se seque y sea más propenso a romperse. 


Los cambios de temperatura también son perjudiciales pues hará que haya una dilatación y contraste de los materiales. Así que evita que los libreros estén cerca de ventanas donde entre el sol mucho. Tampoco los tengas cerca de estufas, calentadores, chimeneas o el aire acondicionado. 


El cuidado no acaba ahí, evita tenerlos cerca de plantas. La humedad a la hora de regarlas puede hacer que los insectos se sientan atraídos a tus libros y recuerda que los insectos y los libros no se llevan bien. 

3. Colocación del libro en el estante 

Los libros tienen que ser acomodados según su tamaño y no por como se vean bonitos. Te recomendamos colocarlos siempre de manera vertical y por las mismas dimensiones. Esto te ayudará a que queden bien acomodados y que no estén apretados. Esto favorecerá la ventilación y la respiración de la que te hablamos con el consejo del polvo. 


Los libros que sean más pesados colócalos de manera horizontal para que se equilibre el peso con los menos pesados. Si tu intención es colocar y mezclar el acomodado horizontal con el vertical, asegúrate que los más pesados sean la base y que sean lisos para evitar que los de arriba sufran algún tipo de deformación.

4. No fuerces los libros a la hora de abrirlos, ni escribas en ellos


Si quieres conservar tus libros de una manera adecuada no hagas nada de lo que te diremos a continuación: 

  • No fuerces el libro al abrirlo o apoyarlo con las páginas abiertas con un ángulo de 180º, puesto que la encuadernación sufre y se deforma y las páginas o las portadas podrían despegarse.

  • No dobles las esquinas de las páginas para señalar un punto de lectura.  Si ya lo hemos hecho o nos encontramos un ejemplar así, podemos humedecer levemente el papel y dejar el libro prensado con peso encima durante varios días hasta que recupere la forma.

  • No uses cinta adhesiva para pegar hojas o la cubierta, ya que el ácido del pegamento puede decolorar el papel y, a la larga, arruinarlo. 

  • No uses papeles con pegamento (postits). Eso puede decolorar el papel y dañar la tinta.




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